Patio 3 - Zahorí

¿Vigilantes de patio o educador@s de niño@s?

Justo cuando pensaba en el tema del artículo para el blog me avisa mi coordinadora que han cambiado el convenio de las monitoras y monitores de comedor así como el de todo el personal de cocina rebajándolo casi a la mitad. En ese momento mi cara fue de “¿cómooo?”. No me puedo creer que no se valore todo el trabajo que realizamos cada día durante las dos horas que estamos con los niños y niñas.

Cuando acepté este trabajo, allá por octubre, pensaba que iba a ser sencillo. Encargarme, junto con otras dos compañeras, de 87 niños y niñas entre los 3 y 5 años no podía ser muy difícil, total… “los niños pequeños no se enteran de nada” había escuchado por ahí… o también frases del tipo “sólo limpiarás babas y mocos”.

Los primeros días fueron agotadores, estaba totalmente sobrepasada. Nunca había tenido una relación tan directa con personitas tan pequeñas llenas de emociones, vitalidad, y sobretodo ENERGÍA. Poco a poco me fui aprendiendo los 87 nombres y los gustos …. “Paula se come todo”, “a Álvaro no le gustan las judías verdes” “Javi prefiere yogur a natillas”, “a Ana, Mateo, Sofía y Amelia hay que ayudarles a comer porque no saben” Te vuelves una experta negociadora… “si te comes eso, te doy más patatas,…”. Poco a poco empiezan a comer de todo y no solamente lo que les gusta.

Toda esta negociación se hace más interesante si se hace con un ruido ensordecedor de voces y gritos. Reconozco que a veces me encantaría grabar un audio y ponérselo al director del cole para ver si sería capaz de comer con ese ruido.

Al cabo de 20 minutos, si 20 minutos, hay que achuchar para que terminen porque vienen los de primaria por lo que está prohibido hablar con los compañeros o amigas de al lado. Yo pensaba que en España la comida era un momento importante que había que cuidar. Celebramos las cosas comiendo, las familias se reúnen en la mesa, charlamos, nos reímos, nos contamos las cosas,… pero en el cole no, en el cole el momento de la comida es solo para comer.

Llega la hora de salir al patio… un trocito en un lado del patio grande. Gris, sin ningún tipo de estímulo y los pocos que hay, están prohibidos. No se pueden tirar al suelo porque se constipan, no pueden subirse a las escaleras porque se caen, no pueden…y así va pasando la hora de patio.

Mientras mis dos compañeras y yo, nos volvemos expertas en resolución de conflictos, gestión de emociones, ternura, empatía,… como no vamos a entender que un niño o una niña de 3 años que no tiene nada de arena para jugar, que no puede subirse a nada, que no puede tocar nada se dedique a correr de un lado a otro e incluso pegarse con otros.

Somos expertas en justicia, ya que la manera en la que resolvamos un conflicto será la manera que entiendan ellos y ellas de lo que es justo. Somos expertas en emociones, ya que los niños y las niñas de esa edad son pura emoción y energía. Somos expertas en la escucha ya que te cuentan todo lo que viven en su casa. Somos expertas en negociación y como hacer que se coman todo sin recurrir al sentimiento de culpa tan usado como el de “hay niños en África que no tienen para comer”. Somos expertas en dar un abrazo a tiempo, una caricia, una palabra cariñosa.

Somos educadoras de patio y comedo pero en nuestro contrato pone vigilantes.

No sé si la gente que cambia los convenios o los sindicatos tendrán hijos o hijas de estas edades o en este colegio pero según ellos a partir de ahora únicamente me dedicaré a mirar… a vigilar.

¿No es lo que quieren?

Algo falla en la educación cuando no se tiene en cuenta la hora de patio, es decir, el juego libre donde el niño o la niña decide a qué jugar, dentro de la programación escolar y mucho menos dentro de la comunidad educativa.

Algo falla en la educación cuando llenamos las programaciones de inteligencia emocional y seguimos teniendo los patios de hormigón, sin color, ni estímulos.

Algo falla en la educación cuando nuestro trabajo, según nuestro contrato, lo podría hacer una cámara de seguridad.

Este artículo va dedicado a todas las personas que alguna vez han sido o serán monitores o monitoras de comedor. Toda mi admiración y reconocimiento profesional, en especial a Ana y a Sonia.

Las fotos del artículo pertenecen a tierra en las manos, donde podréis encontrar un interesante artículo sobre ideas para repensar los patios de las escuelas.

 

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